Autoorganización y Autodefensa

Las últimas movilizaciones (23 de octubre en Plaza de España, 20-N Cibeles-Sol, 18 de febrero en la glorieta de Bilbao) muestran que el antifascismo madrileño sigue en pie, pero ponen sobre la mesa algunos problemas que debemos abordar para dar solidez al antifascismo e intentar salir del ya clásico ciclo de crecimiento-crisis-vuelta a empezar. La concentración antifascista del pasado 23 de octubre en Plaza de España fue la respuesta a la osadía de un grupo político, la Falange, identificada con el fascismo y los peores crímenes contra la lucha obrera. Este partido derribó junto con Franco el gobierno de la República, ocasionó una guerra civil, mató a cientos de miles de personas, asesinó, torturó y encarceló a decenas de millares, y una vez acabada la guerra sostuvo una dictadura de 36 años que hoy se perpetúa en el bipartidismo orgánico PP-PSOE. Este grupo impresentable convocó una manifestación en defensa del racismo y la xenofobia.

La asistencia de cerca de dos millares de personas convocadas por Ofensiva Antifa fue muy positiva, y el hecho de que el delegado de gobierno apareciera en carne y hueso en la Plaza de España, y acordara con un grupo de compañer@s de la organización permitir la concentración y retirar las fuerzas policiales de la plaza, fue una demostración de fuerza popular. A cambio, l@s convocantes se comprometieron a disolverla a las 20:30h. El problema se presentó cuando llegada esta hora, un pequeño grupo al grito de ¡A por ellos!, al margen de la organización de la concentración, fue ocupando la calle Princesa en dirección a Argüelles, y poco a poco incorporó, por lo menos, a una tercera parte de l@s manifestantes. A partir de aquí un cordón policial desplegado en la calle Princesa les cortó el paso y les disolvió con pelotas de goma. Hay que señalar que al otro lado de l@s antidisturbios había cerca de 300 fascistas provocando y "buscando el choque" con el bloque antifascista, con lo que el ¡A por ellos! era realmente suicida si de verdad se pretendía un enfrentamiento con l@s fascistas, sin dejar de lado lo más relevante, que la organización había pactado con el delegado del gobierno la retirada antifascista sin incidentes.

Este tipo de comportamientos, casi siempre individuales, pero a veces también colectivos no sólo no cuentan con la organización de la concentración, sino que además buscan la pose o llamar la atención, sin preocuparse de los resultados de sus acciones. Intentarlo no es suficiente. Hay que analizar el resultado: en pocos segundos, y después de los primeros pelotazos cundió el pánico. 36 detenidos, de los cuales 24 son menores de edad. La policía no registró heridos.

El antifascismo no es una pose, ni un disfraz para ser el más "radical", "violento" o "malote", sino que más bien es una forma de vida, una forma de hacer política, una forma de pensar y actuar día a día. Si se quería ir a por los nazis realmente, se podían haber organizado otras formas más eficaces, contundentes, discretas y coherentes de hacerlo. Sin embargo, hay quien se calienta y no piensa o quiere destacar entre la multitud más que actuar de verdad. Estas actitudes sólo fomentan las provocaciones y el abandonar a su suerte a nuestr@s compañer@s menos formad@s y experimentad@s.

Esto no es una defensa de la "no-violencia", sino todo lo contrario. Sin autodefensa no hay antifascismo, pero la autodefensa debe ser auto- organizada (y no espontánea) y enmarcada en una estrategia (y no romperlo todo cuando me lo pide el cuerpo). La violencia de algunas movilizaciones antifascistas no es gratuita, muchas veces es la única manera que tenemos de expresarnos políticamente, de responder a todas las hostias que nos dan, a la explotación y el trabajo basura que padecemos y a la incomprensión y represión de las instituciones educativas, de responder, en definitiva, al capitalismo. Pero debemos distinguir entre pose y autodefensa. Entre darse la vuelta al primer pelotazo y organizarse para neutralizar a un grupo de nazis en un barrio, instituto o universidad.

La concentración del 18 de febrero en la glorieta de Bilbao tiene luces y sombras. Es muy positivo que haya 200 personas dispuestas a impedir una manifestación fascista. Pero convocar por internet, o con carteles anónimos, no es suficiente. ¿Quién va a respaldar a l@s detenid@s? ¿A dónde se pueden dirigir las personas que quieran participar en la lucha? ¿Cómo evitamos las provocaciones policiales que pueden esconderse fácilmente detrás de una convocatoria anónima? ¿Cómo evitar el desgaste que generan estas convocatorias (en plaza de España participaron 2000 personas y en la glorieta de Bilbao 200)? Por estas razones llamamos a la auto-organización en el barrio, el instituto, la empresa, la universidad… De manera asamblearia y horizontal, sin dirigentes ni dirigidos. De manera unitaria, comunistas y anarquistas, hombro con hombro. Sin organización, sin estrategia, cuando se nos pase la edad de correr detrás de los nazis, no quedará nada.

ORGANIZA TU RABIA. LUCHEMOS JUNT@S

Madrid, 12 de marzo de 2005 

Coordinadora Antifascista de Madrid
(RASH Madrid, Bukaneros, Impresentables, JCR, Izquierda Castellana, Comité de Solidaridad con los Pueblos, Coordinadora Antifascista del Henares, Parla Antifascista, Coordinadora Antifascista de Alcorcón y Colectivo autónomo)

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