GARA. 24-11-2002
Ramón Gil Ostoaga fue hallado sin vida la madrugada de ayer a las afueras de Legazpi, con un disparo en el pecho y una escopeta de caza junto a él. El informe forense avala la tesis de que se trata de un suicidio. El ex preso político recuperó la libertad el pasado 8 de octubre, tras haber cumplido 3/4 partes de la condena impuesta, y desde entonces fue objeto de una intensa campaña mediático-política. Sus allegados responsabilizaron a «la presión del Estado español» de haber causado la muerte de Gil Ostoaga y destacaron que había recibido continuas amenazas telefónicas en su domicilio, la última después de su muerte.
LEGAZPI
Ramón Gil Ostoaga regresó el 8 de octubre a Legazpi después de pasar 13 años en las cárceles francesas y españolas. Había abandonado su localidad natal en 1979. Refugiado político durante la década siguiente pasó varios años en México, fue detenido en Biarritz por la Policía francesa en 1989, acusado de militar en ETA, y cinco años después fue extraditado al Estado español.
La madrugada de ayer fue hallado muerto a unos doscientos metros del casco urbano de la localidad guipuzcoana, en un lugar donde hay varias pilas de troncos de pinos recién cortados, junto a la pista que conduce al campo de tiro al plato de Urtazar. La persona que encontró sin vida al ex preso político avisó a la Ertzaintza y está procedió a acordonar la zona.
Vecinos de Legazpi informaron de que a las 10.30 en el lugar de los hechos ya no había vigilancia policial y la cinta con la que se había acordonado estaba en el suelo. Los periodistas pudieron acceder a esa zona, en la que, a simple vista, no se observaba ningún indicio de lo sucedido pocas horas antes.
Desde la Policía autonómica señalaron que el cuerpo estaba boca arriba y con las piernas sobre unos troncos; que recibió el impacto de un único disparo en el pecho y que el arma encontrada junto a él es propiedad de su hermano. Añadieron que el ex preso político fue visto por alguna persona cuando portaba la escopeta de caza después de salir de la casa de su hermano, donde residía.
Tras el levantamiento judicial, el cadáver fue trasladado al Instituto de Medicina Legal del Palacio de Justicia de Donostia. Ya al anochecer, fuentes de la investigación indicaron que el informe preliminar de la autopsia avala la hipótesis del suicidio. El examen forense, bajo secreto sumarial, determinaría que Gil Ostoaga recibió el disparo «directamente» en el corazón, lo que le produjo rigor mortis inmediato, lo que, según recogió Efe, hizo que «incluso uno de sus dedos quedara doblado en posición de disparo».
Por su parte, la abogada de la familia, Carmen Galdeano, indicó a este diario que no solicitarán una nueva autopsia y que estaba previsto que hoy, a las 10.00, el Juzgado de Bergara conceda el permiso para recoger el cuerpo, lo que harán posteriormente en Donostia.
Cuando hace mes y medio abrazaba a sus allegados y amigos en el alto de Udana, Gil Ostoaga no podía imaginarse que iba a ser el protagonista de una campaña político-mediática casi sin precedentes. Según indicó ayer a este diario una de las personas que compartió con él algunas de sus últimas vivencias, durante estos días su nombre ha sido citado en innumerables intervenciones políticas y comentarios periodísticos. «Ha sido utilizado como cabeza de turco en ese intento de negar el derecho de las 3/4 partes al colectivo de presos políticos vascos», añadió su amigo.
Ayer, los medios de comunicación también se hicieron eco de una circunstancia que había marcado notablemente su trayectoria penitenciaria: durante su estancia en las cárceles de Córdoba y de Langraiz había intentado suicidarse y, en el primer caso, su vida llegó a correr peligro.
Problemas personales le llevaron a ese extremo y, precisamente, ésta fue una de las razones esgrimidas por la juez Ruth Alonso para concederle la libertad condicional.
