EE UU compartirá el petróleo iraquí con los países que le apoyen en la guerra

EL PAIS. 16-09-2002
La oposición, amparada por Washington, admite que un nuevo régimen revisará las concesiones.
Los pequeños grupos de la oposición iraquí en el exilio, amparados por Estados Unidos, han empezado a utilizar un argumento muy convincente: el petróleo. Irak es la segunda potencia petrolera mundial, después de Arabia Saudí, y un cambio de régimen en Bagdad, como el que desea George W. Bush, implicaría una revisión completa de las concesiones de explotación. La oposición reconoce que las compañías estadounidenses se quedarán con la mejor parte cuando caiga Husein, pero amenaza con dejar a las empresas de Francia y Rusia fuera del reparto si sus gobiernos no participan en la guerra.

George W. Bush aún transita por la vía diplomática, pero nadie duda de que su objetivo final es la guerra. Lo que intenta ahora es atraerse el máximo número de aliados, y el petróleo, como ya ha descubierto la oposición iraquí, resulta un gran incentivo. El uso del petróleo como argamasa para forjar una coalición antiiraquí es preconizado por James Woolsey, director de la CIA entre 1993 y 1995, consejero de grandes corporaciones como British Airways y abogado especializado en litigios internacionales. 'Francia y Rusia tienen empresas petroleras e importantes intereses económicos en Irak. Debemos decirles que si nos ayudan a conseguir que Irak disponga de un Gobierno decente, haremos lo posible para que las nuevas autoridades de Bagdad y las compañías estadounidenses cooperen con sus empresas', comentó Woolsey a The Washington Post. 'En cambio, si siguen apoyando a Husein, será imposible convencer al nuevo Gobierno de que trabaje con ellos'.

Sobre la ventaja de que dispondrán las petroleras de EE UU, como ExxonMobil y ChevronTexaco, en el caso de que Bush imponga sus planes e invada Irak, no caben discusiones. Ahmed Chalabi, líder del Congreso Nacional Iraquí (CNI), un grupo opositor con oficinas en Londres y Washington que cuenta con el apoyo explícito de la Casa Blanca, es partidario de que un consorcio formado exclusivamente por firmas estadounidenses se encargue de poner al día las explotaciones petrolíferas iraquíes, muy deterioradas tras 12 años de embargo. Faisal Qaragholi, ingeniero especializado en extracción de crudo y también miembro del CNI, considera que la decisión final corresponderá 'al Gobierno que elija el pueblo iraquí'. Pero subraya que todos los compromisos comerciales contraídos por el régimen de Husein serán considerados nulos.

Compañías rusas como Lukoil o Slavneft, al igual que la francesa Total Fina Elf y empresas de India, Italia, China, Argelia y Vietnam, han firmado acuerdos con el Gobierno de Sadam Husein desde que acabó la guerra del Golfo. Casi todos esos acuerdos están en suspenso, a la espera de que concluya el embargo decretado por la ONU. La situación rusa es especial, sin embargo, ya que el Gobierno de Moscú arriesga más que ninguno en caso de que caiga el régimen iraquí.

Irak tiene deudas pendientes con Rusia desde antes de la guerra del Golfo por un importe que ronda los 8.000 millones de dólares. Además, Rusia se arriesga a perder importantes inversiones extranjeras en Siberia si no controla el futuro desarrollo de la política petrolera iraquí. Un nuevo régimen, tutelado por Estados Unidos, podría desvincularse de la OPEP e inundar los mercados de petróleo barato para conseguir divisas rápidas; eso haría caer los precios y reduciría el atractivo de perforar pozos en Siberia, con grave perjuicio para la economía rusa. Una comisión del Departamento de Estado de EE UU ha viajado esta semana a Moscú para estudiar 'asuntos iraquíes de interés bilateral', y a principios del próximo mes se celebrará en Houston (Tejas) una 'cumbre energética' a la que asistirán más de cien compañías petroleras rusas y estadounidenses. El petróleo iraquí, su gestión y su reparto serán uno de los temas centrales de los debates.

El director de la oficina de Washington del CNI, Entifadh Qanbar, ya se reunió en agosto con técnicos de la Embajada rusa para hablar de petróleo. Curt Weldon, miembro republicano de la Cámara de Representantes de EE UU, muy bien relacionado con el Kremlin, expresó a The Washington Post su opinión de que Rusia apoyaría una acción bélica en Irak si Vladímir Putin obtenía garantías de que su país no resultaría perjudicado económicamente.

[Fuentes anónimas del Gobierno ruso filtraron ayer a la agencia Interfax que un anunciado programa de cooperación entre Moscú y Bagdad no se firmará hasta que Irak cumpla las resoluciones de la ONU, informa Efe.]

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