Así son los 3.150 metros cuadrados de la casa del Príncipe

EL MUNDO. 16-04-2002
La Casa del Rey calcula que las obras acabarán en breve plazo y que Su Alteza Real se instalará a finales de la primavera

MADRID. La Casa del Rey mantiene las fechas. Antes de que acabe la primavera, el Príncipe Felipe se emancipará y se instalará en una mansión, cuyas cuatro plantas suman 3.150 metros cuadrados.

El nuevo palacio reúne todo lo necesario: 11 dormitorios, nueve baños, seis aseos, seis cuartos de servicio, tres salas de estar, una sala de espera, cuatro despachos, dos salas de audiencia, dos salas de consejo, un comedor, una terraza, tres offices, una cocina, cuatro vestidores, cuatro vestuarios, una piscina de diseño, tres ascensores, una cava, una despensa, un muelle de carga, una buhardilla, dos salas de máquinas y 20 plazas de garaje.

Para llegar a la majestuosa construcción, el visitante debe tomar el camino que va al Palacio de La Zarzuela, residencia oficial de los Reyes y de su hijo. A un kilómetro de esa atalaya del poder se divisa a la perfección la imponente vivienda, en pleno final de obra, más conocida como Nuevo Pabellón.

Atravesando el jardín, la vía de entrada baja hasta una curva donde los vehículos se detienen para dejar al invitado justo frente al porche principal. Si el automóvil es del séquito real, descansará en una de las 10 plazas de garaje escondidas en un edificio alargado unido por un extremo al conjunto principal.El lugar albergará coches de gran cilindrada o todoterrenos en plazas de hasta siete metros. Los empleados deberán emplear un parking exterior.

La entrada principal incluye un nuevo control de seguridad y un ropero para los invitados transeúntes. El cuerpo de guardia disfrutará de un área de descanso con una cama y su propio cuarto de aseo. Muy cerca se encuentra un office de grandes dimensiones dotado con una cocina-encimera y dos montaplatos que suben la comida desde la cocina principal, situada en el sótano.

Para las audiencias

Una sala de espera será el siguiente paso del invitado. Conocido el objeto de la visita, y dependiendo de su rango, el huésped será conducido a alguno de los salones polivalentes que tiene este nivel, entre los que destaca la Gran Sala de Audiencias, con 120 metros cuadrados de superficie, que dispondrán de una isla de sofás que abrazarán una mesa baja. Todo ello con espléndidas vistas a los jardines.

La Gran Sala del Consejo es la estrella de la entreplanta, según fuentes que han estado a pie de obra. Esta habitación, de 55 metros, albergará una larga mesa a la que se podrán sentar 18 personas.

La decoración del entresuelo, de 900 metros de superficie, es la más clásica de toda la vivienda. En sus paredes se podrán ver cuadros, relojes, tapices y alfombras cedidos por Patrimonio Nacional.

Este palacio, obra del arquitecto Manuel del Río, guarda una estricta simetría interior. Junto a la Gran Sala del Consejo se encuentra un clon más pequeño, apto para ocho personas. Lo mismo pasa con la Gran Sala de Audiencias, que tiene una hermana menor de 65 metros cuadrados.

El visitante dispone de tres servicios repartidos por toda la planta, a compartir con los empleados del gabinete de Don Felipe que trabajen en uno de los dos despachos que tienen asignados.

Para subir a los 750 metros cuadrados que ocuparán el Príncipe de Asturias y su futura familia, el invitado escogerá entre una lujosa escalera circular o un ascensor. Los miembros del servicio deben acceder a través de una escalera rectangular de menores pretensiones.

En el primer piso se encuentran el dormitorio del Príncipe y los de su futura esposa dispone de uno individual, si lo requiere e hijos. La alcoba está compuesta por la habitación, una sala de estar con recibidor, un vestidor y un cuarto de baño en suite decorado con madera de teka y acero inoxidable. El conjunto mide 110 metros cuadrados ver ilustración adjunta .

La estancia principal está presidida por una cama de matrimonio de grandes dimensiones (el Heredero ronda los dos metros de estatura).En la sala de estar, Don Felipe de Borbón dispondrá de todas las comodidades (televisión, equipo de alta fidelidad, teléfono…) y de una chimenea, así como de un cómodo sofá y una mesa de té.

Siguiendo el paralelismo arquitectónico que preside este edificio, la sala de estar del Príncipe sirve de nexo a otro dormitorio ligeramente más pequeño pero con idénticos servicios que el anterior.Los futuros hijos de Su Alteza Real, o sus invitados más allegados, dispondrán de dos dormitorios de unos 20 metros cuadrados con su aseo, su vestidor y una sala de estar cercana.

Otra de las joyas del primer piso, el más cálido y funcional, es una terraza de 90 metros. La planta dispone también de una zona pensada para el trabajo burocrático: se ha levantado dos despachos, ambos destinados al gabinete del Príncipe de Asturias.

En cuanto al área del servicio, los aposentos principescos cuentan con un office al que llegan los dos pequeños montacargas que suben la comida y la ropa de la lavandería. A su lado se halla una dependencia pensada para guardar la ropa fina y un camarote con aseo para el mayordomo que hace las guardias en planta.

Un piso más arriba, el huésped puede ver la buhardilla, un loft de 600 metros cuadrados bien iluminado por unas ventanas encastradas entre las tejas que, de momento, no tiene función asignada.

La zona exterior

La zona de agua es uno de los mayores atractivos exteriores del hogar principesco. Un ambiente en pleno jardín, dominado por una gigantesca pérgola con dos vestuarios. A pocos metros está la piscina, una construcción de doble figura geométrica (un rectángulo de 15 metros de largo unido a un círculo de 10 metros de diámetro).

Siguiendo el patrón de las grandes mansiones inglesas, popularmente conocido como 'arriba y abajo', el servicio reinará en el sótano (900 metros cuadrados). Aunque el invitado no suele bajar al foso, si lo desea puede tomar la escalera pequeña o el ascensor.Una cocina industrial preside 200 metros cuadrados que incluyen espacios para preparar «los oficios del comedor, las habitaciones y los servicios (vajillas, ropa de cama)». Otros 40 metros servirán para el «lavado de vajilla».

Para conservar alimentos y delicatessen existe una despensa, una cámara de frío para carne, otra para pescado y una tercera para el resto de perecederos. Tampoco falta una bodega donde almacenar los vinos, los cavas y los cigarros puros. En total, 45 metros.

Al invitado puede chocarle la superficie de la lavandería (65 metros). Una vez se planchen las sábanas, mantelerías o toallas, se almacenarán en la zona de ropa clasificada.

El servicio se relajará en un comedor-salón de 50 metros, donde caben 20 personas. Los trabajadores, que irán rigurosamente uniformados, disponen de dos vestuarios y de cuatro estancias con cuarto de baño para pasar la noche.

El underground, iluminado por dos «patios ingleses ajardinados», se completa con un muelle de carga donde se recibirán las mercancías y los cuartos de calderas y del sistema de aire acondicionado.

A la salida, y tras ver la vivienda, la gran pregunta es: «¿Quién ocupará esta mansión cuando Don Felipe sea coronado y vuelva a La Zarzuela?» Desde luego, candidatos no van a faltar.

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