Desde hace unos años nos encontramos dentro de un sistema en claro retroceso. La poca libertad con que contaban los disidentes anticapitalistas ha desaparecido debido al miedo que tienen los poderosos al despertar obrero. Una ola de represión ha barrido sindicatos revolucionarios, gaztetxes, centros sociales y asambleas obreras calificando a la gente que piensa de forma diferente a ellos de "terroristas urbanos", "elementos desestabilizadores" y mil mentiras más.
Junto a esto, la represión policial ha crecido considerablemente en los últimos años y aumentará seguramente en el futuro. Hoy por hoy es casi imposible legalizar una manifestación anticapitalista bajo excusas como que siempre se producen disturbios en este tipo de manifestaciones o que se cuelan "radicales violentos", cuando lo que no quieren los políticos es que la gente cansada de la burguesía se asocie y se deje ver en las calles.
Además, las personas que son detenidas en manifestaciones, en actos de sabotaje o acción directa suelen ser acusadas de terrorismo o, en otros casos, les son aplicadas multas de varios miles de euros, hipotecándoles su vida durante un buen tiempo o, si son menores de edad, el castigo recaerá sobre sus padres.
Mientras tanto, el gobierno de EEUU, apoyado por sus lameculos oficiales, como por ejemplo Blair, Sharon, Berlusconi y nuestro Jose Mari, en su supuesta alianza contra el invisible eje del mal, piensan ahora provocar otra batallita en tierras irakíes con la falsa excusa de que Hussein es un peligro para la paz mundial, cuando realmente lo que ellos desean son las importantes reservas de petróleo que existen dentro de Irak. A esta gente no le importa nada las vidas que se perderán durante el conflicto, y en parte es normal que piensen así, cuando para ellos una persona que no consume sus productos no merece ser tenida en cuenta, ni siquiera su vida cuenta para los "salvaguardas de la paz".
Su prepotencia la pagarán bien cara. La fuga de capitales en Latinoamérica, la rápida industrialización del Sudeste asiático o la hambruna en África son consecuencias directas de la globalización capitalista que hacen que día tras día haya más gente descontenta que aspire a un mundo mejor en estas zonas del planeta.
Las últimas actuaciones del gobierno español en casos como el hundimiento del Prestige o anteriormente la destrucción de una buena parte del Parque Natural del Doñana o los vertidos tóxicos producidos en la mayor parte de los ríos españoles demuestran la ineptitud del Gobierno a la hora de cuidar el medio ambiente y, lo que es peor, que muchos políticos, de cualquier signo político, han sacado considerables beneficios a costa de estos desastres y hasta han colaborado a que se hayan producido.
Lo que ellos no saben es que por mucho que intenten pararnos no lo van a conseguir, la historia sigue su rumbo y su tiempo ya está llegando al final. Dentro de poco la burguesía, la monarquía, las multinacionales, la jerarquía y la opresión desaparecerán y la clase obrera construirá un nuevo mundo de igualdad. Cada vez existen más personas que alzan su voz sobre las barreras que este sistema nos quiere imponer y que algún día, tarde o temprano, el descontento actual estallará en forma de revolución social, el paso previo a la sociedad socialista que buscamos.
¡NI GUERRA ENTRE PUEBLOS
NI PAZ ENTRE CLASES!
Madrid, 15 de febrero de 2003
RASH Madrid
